Limpieza facial natural con aceite de almendras y tónico de lavanda

¡Qué días más maravillosos está comenzando a hacer! Se nota que la primavera está a la vuelta de la esquina.

¿A quién no le apetece presumir de cutis con la llegada del buen tiempo?

Si bien es cierto que el buen tiempo nos pone buena cara a todos, tampoco está demás que le demos un empujoncito a nuestro rostro ayudándole a desprenderse del aspecto apagado que nos deja el invierno.

Es por esto que os propongo una limpieza natural casera que podéis practicar de cara a la primavera (aunque no hay ningún inconveniente en llevarla a cabo todo el año para la que lo desee).

Es un ritual muy sencillo que podemos hacernos cada noche. No hace falta que tengamos el rostro previamente limpio sin maquillaje, pues incluso si estamos maquilladas, nos limpiará en profundidad sacando todo el maquillaje (incluida la máscara de pestañas) y dejando nuestro cutis impoluto, libre de impurezas, protegido y cuidado. ¿Quién da más? Pues yo, porque además te digo que tiene efectos antienvejecimiento. ¿Cómo te quedas?

Bueno al grano, para llevar a cabo este ritual de limpieza diario necesitarás:

aceite de almendras: os recomiendo que sea ecológico de tal manera que evitaréis exponer a químicos vuestra piel
una toalla pequeña de lavabo o bidé
discos de algodón
tónico de lavanda casero

¿Cómo hacer el tónico de lavanda? Pues bien, es tan fácil como hervir 1 vaso de agua; una vez esté hirviendo, retirar el agua del fuego y echar 1 cucharada sopera bien colmada de flores de lavanda (os recomiendo también que sean de procedencia ecológica). Tapar y dejar reposar 30min, después colar a un recipiente con tapa pequeñito que podamos tener guardado en la nevera. Yo uso el antiguo frasco de un bote pequeño de mermelada.

Es importante que el bote que uséis esté bien limpio y desinfectado.

Como veréis es muy sencillo hacer este tónico, no es ni más ni menos que una infusión bien cargadita de lavanda que, en lugar de beberla, la usaremos sobre nuestra piel.

Os recomiendo guardarlo en la nevera, no sólo por el efecto tensor añadido que nos dará aplicarnos un tónico fresquito, sino porque de esta manera nuestro tónico durará mas. Cuando veáis que se ha puesto turbio, tiradlo, limpiad el bote y haced otro. Lo normal es que os dure una semana o un poquito más.

Pues bien, os preguntaréis por qué he elegido la almendra y la lavanda para nuestro ritual de limpieza facial.

Os cuento:

El aceite de almendra como cualquier otro aceite tiene el poder de remover la suciedad de la piel e incluso el maquillaje, pero además tiene características propias que han sido las que me han hecho decantarme por él.

Una de ellas es el poder rejuvenecedor y antienvejecimiento que tiene, debido a dos razones:

  1. la cantidad de ácidos grasos y de vitamina E que posee (que como sabéis es un pontentííísimo antioxidante tanto por vía interna como externa)
  2. la capacidad de aumentar el flujo sanguíneo sobre aquella zona sobre la que se aplica, lo que hace que la piel se mantenga más tersa y radiante

Y claro, puesta a recomendar una cura de belleza de cara a la primavera, me ha parecido el mejor, pues ¿con qué relacionamos la primavera sino con juventud y lozanía?

Pero además de su capacidad para mantener nuestro cutis terso y libre de arrugas y patas de gallo, otra de sus propiedades es mantener jugosa la piel, pues combate la sequedad que tanto se prodiga durante el clima frío.

¿Imbatible verdad?

Pues no os creáis que la lavanda se queda corta. Si he decidido hacer el tónico de lavanda no ha sido sólo porque tenía un montón de lavanda orgánica que cultivan mis padres en sus refugio de las montañas, sino por sus propiedades.

La lavanda me ha parecido la planta ideal para poner la guinda a la limpieza empezada por el aceite de almendras, pues una de sus cualidades es precisamente la capacidad de limpiar, ¿o acaso os creíais que la similitud de el verbo lavar y la palabra lavanda eran casualidad? 😉

Aplicada sobre la piel la limpia y la suaviza, cierra los poros y refresca mucho el rostro. La sensación de frescor que deja es debido al contenido en alcanfor de la lavanda, el cual provoca también una mayor circulación sanguínea en la zona aplicada con lo cual, tenemos doble efecto tensor durante nuestro ritual.

Está claro que una piel por la que circule más sangre, es una piel con más oxígeno, con más nutrientes y por tanto con más vida, luz y lozanía. ¿No os recuerda eso a la primavera?

Pero además, la lavanda mejora el tono de la piel e incluso le da luminosidad por su suave acción exfoliante (con lo que sumamos más luz aún, vamos a acabar pareciendo una bombilla 😉 ).

Por último, la lavanda ayuda a eliminar el exceso de grasa, lo que nos viene muy bien si no hubiéramos retirado con propiedad el aceite con la toalla (tal y como os explicaré un poquito más abajo).

Y ahora lo más importante, ¿cómo llevar a cabo la limpieza facial natural con aceite de almendras y tónico de lavanda?

Sencillísimo:

  1. ponte unas cuantas gotas de aceite de almendras (5 ó 6) en la palma de tu mano y frota ambas manos para calentarlo
  2. cuando esté caliente y tengas ambas manos bien aceitosas, empieza a limpiar tu cara con tus manos como si tuvieras en ella cualquier leche limpiadora. Haz círculos sobre las mejillas, nariz, barbilla, frente y ojos. Insiste en los ojos haciendo círculos hasta que notes que ha salido toda la máscara de pestañas
  3. abre el grifo y moja la toalla con agua caliente. Escúrrela bien y póntela cubriéndo tu cara unos segunditos, acto seguido empieza a frotar suavemente tu rostro para ayudar a retirar el aceite y la suciedad. Incide en los ojos, ya verás cómo sale todo el maquillaje
  4. podrás ver que tu rostro está suave y nada aceitoso. Si consideras que está demasiado aceitoso, puedes repetir la operación de la toalla (mojarla, escurrirla, pasar suavemente la toalla por tu cara…), si no, puedes pasar directamente al tónico
  5. mojar un disco de algodón en el tónico de lavanda que habremos realizado tal y como explicamos arriba (mejor si está frío) y pasar por el rostro refrescándolo y completando la limpieza
  6. aplicar nuestra crema habitual

Os aseguro que el resultado es asombroso.

Si pensáis que no tenéis tiempo para hacer este ritual todas las noches, no renunciéis a beneficiaros de él haciéndolo sólo aquellas noches sueltas que podáis hacerlo. Merece la pena.

Y si tienes tiempo, puedes llevarlo a cabo durante un mes antes de que empiece la primavera o al empezar esta, pero no hay motivo ninguno para no alargarlo y hacerlo más tiempo, eso lo eliges tú.

En cualquiera de los casos, no dejéis de compartir conmigo vuestras experiencias.

¡¡A disfrutar de la primavera con un cutis radiante!!

Hasta pronto.

(Imagen: <a href=”http://www.freepik.es/vector-gratis/coleccion-de-iconos-de-spa_1035778.htm”>Diseñado por Freepik</a>)

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